RUTAS EN DOS RUEDAS

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Rutas en dos Ruedas

 

 

 

- Abril y mayo de 2011 -


Diario de Viaje a Machu Picchu

Por: Ricardo A. Puente, de Mar del Plata
 



Moto: Honda XLV 600  Transalp  modelo 1994


Día viernes 29 de abril de 2011
El viernes 29 inicie el viaje con algunas reservas respecto al clima. El pronostico del tiempo anunciaba lluvias, sin embargo, aunque estaba nublado no llovía.
Igual había decidido salir aún con lluvia, ya que tenía que llegar a Cusco un día antes que Maria Elena, para ir a buscarla al aeropuerto.
Me vino a acompañar Peter, con quien fui a despedirme de José que estaba esperando en la cochera, alrededor de las 8.30 ya estaba en la ruta 2..
El día estaba bastante nublado, pero sin lluvia, todo continuó normal, seguí por la ruta 2 hasta Castelli, allí tomé por la 41 hasta San Andrés de Giles, donde paré a almorzar.
Ni bien arranque empezó a llover y con mucho viento. Como pude paré en la banquina, porque no había otro lugar y ya llovía fuerte, abrí la valija, saque el equipo de agua, e improvise un par de botas con sendas bolsas de nylon, cerré las valijas y seguí viaje.
Cuando llegue a la ruta 9 la lluvia se convirtió en diluvio, los autos iban a escasa velocidad con las balizas encendidas, yo no podía parar y seguía al mismo ritmo de ellos.
Después de unos cuantos kilómetros encontré una estación de servicio y me metí allí, cuando paré y me baje de la moto descubrí que había perdido la tapa de una valija. Al ponerme el equipo de agua la cerré mal y se voló.
Con mucha bronca rehice unos cuantos kilómetros para ver si la encontraba, pero no hubo caso.
La lluvia y los kilómetros hechos de más me demoraron bastante, y contra mi deseo llegue de noche a Totoras (850 Km.) donde me aloje en el hotel que había reservado.

Sábado 30 de abril
Como primera medida me dedique a improvisar una tapa para reemplazar la perdida, así que Victorinox en mano, una caja de cartón de galletitas y una bolsa de nylon, solucionado el problema.
Recordé que había quedado en la fábrica de mis primos una tapa que habíamos desechado por desprolija, así que de inmediato hable con mi señora para que la consiguiera y me la mandara a Salta con mi hijo Bruno, que justamente viajaba al otro día en avión.
Solucionado el problema arranque con destino a Santiago del Estero, acá apareció otro inconveniente, quise poner el GPS en la moto y me di cuenta que me había olvidado el soporte en mi casa, así que no lo podía usar. Nuevamente, vía telefónica hable con Maria Elena y le pedí que me lo mandara por Bruno a Salta.
Es increíble el tiempo que uno pierde cuando no tiene el GPS, hay que parar a cada rato preguntando para orientarse.
En la ruta empecé a sentir frío, así que encendí el chaleco calefactor, y no se que paso, pero no me anduvo, otra nueva calentura, el chaleco no funciona en el viaje de estreno. Lo apague pensando que seria el fusible quemado, o problemas en la conexión. Recurrí al tester, y me indicaba que todo estaba bien. Lo que pasaba era que el chaleco demora un tiempo en calentar, y yo ansioso no lo esperaba, por suerte anduvo bien.
Ya había pensado en decirle a José que me mandara el suyo a Salta.
Alrededor de las cinco de la tarde ya estaba alojado en el hotel de La Banda (Santiago del Estero)

Domingo 1 de mayo
Anoche dormí muy bien, me levante 7.30 a desayunar, fui a buscar la moto, engrase la cadena, controlé aceite y a eso de las 9.30 arranque hacia Salta.
El día hermoso, un sol espectacular, la etapa de hoy era la mas corta hasta ahora, aproximadamente 465 Km.
A las 15 hs ya estaba en Salta, me comunique con mi hijo, y fui hasta el hotel a buscar las cosas, puse la tapa, instalé el GPS y todo solucionado.
Hoy tenia pensado dormir en Jujuy, donde me está esperando Miguel Liendo, un ingeniero motero con el que hice amistad a través de la red, pero decidí quedarme en Salta, estoy en un Hostel donde me hospede el año pasado. Ya le hable a Miguel para avisarle que mañana estaré en San Salvador de Jujuy.
Mañana seguramente dormiré en Jujuy y al otro día iniciaré la verdadera travesía, me esperan casi 5.000 metros de altura, mucho frío, y luego el desierto de Atacama. Además es la prueba de fuego para la Transalp, mi compañera de viaje, hay que ver como reacciona con la falta de oxigeno a partir de los 4.000 metros de altura.

Lunes 2 de mayo
Me levante no muy temprano, con mal tiempo, revise la moto, y me dedique a buscar donde comprar los herrajes de la tapa perdida, para evitar seguir con las ataduras de soga.
Por suerte los conseguí rápidamente, así que antes de partir a Jujuy lo llame a mi hijo y nos encontramos en la plaza principal de Salta, charlamos un rato y nos despedimos.
Como el tiempo seguía lluvioso me puse el equipo de agua, cargue combustible y como ya era medio día me fui hasta el “Patio de la Empanada” a comer algo.
El viaje a Jujuy lo hice por autopista, es bastante mas largo que el camino de cornisa, pero mucho mas seguro. La lluvia me acompaño hasta cerca de Jujuy.
Guiado por el GPS (imprescindible) me fui directo a lo de mi amigo Miguel Liendo, tenía cargadas las coordenadas de su casa, y llegue sin problemas.
Ni bien me recibió Miguel nos pusimos a instalar los herrajes en la tapa y todo quedó en condiciones nuevamente.
Miguel gran conocedor de la zona y además experto motociclista me dio una serie de instrucciones y recomendaciones para no tener problemas con la puna, ni yo ni la moto.
Tanto él como su familia me atendieron increíblemente, lo mismo que Ariel, un colaborador del completo taller que tiene Miguel.

Martes 3 de mayo
A las nueve y media de la mañana ya estaba arriba de la moto, Miguel me acompaño hasta la salida de Jujuy, cargue combustible y partí nuevamente.
Tenía el equipo de agua puesto, ya que el tiempo estaba muy feo y lloviznaba. Antes de llegar a Purmamarca ya se había despejado, el sol empezaba a calentar.
Paré en Purmamarca, por consejo de Miguel me compre un par de medias de lana de Alpaca, para mitigar el frío que me esperaba.
Saque un par de fotos y me quede un rato disfrutando del lugar y del sol.
Pregunte a los gendarmes sobre el estado de la ruta y me dijeron transitable.
Empecé a subir lentamente, pase los 4170mts de altura sin problemas.
Cuando llegue a Susques paré a reponer combustible, pero no había.
Menos mal que Miguel insistió en que llevara un bidón con 5 litros de nafta, porque 60 Km. antes de llegar a Jama tuve que poner la reserva, y 4 Km. antes de la estación de servicio YPF que esta en la frontera también se agotó la reserva y para poder seguir tuve que recurrir al bidón de auxilio.
La odisea para pasar la nafta del bidón al tanque de la moto fue increíble. El viento que había era tan grande que no podía poner el combustible en el tanque, encima yo estaba ubicado viento en contra para evitar que el viento me tire la moto, y me bañé en nafta.
De los 5 litros que lleva el bidón habrán caído tres dentro del tanque, el resto se voló o cayo en mi ropa.
El frió que hacia superaba todos los pronósticos, llegue a pensar que el chaleco eléctrico no andaba, porque no sentía el calor que debía producir. Varias veces controle que la llave interruptora este en la posición correcta.
Cuando Llegue a Susques entre en un almacén a comprar agua mineral, el chango que me atendió me dijo que no tenia en la heladera, y me dio una del estante, cuando la agarre con mis manos casi me congelo, en esta época es tanto el frío que no necesitan heladera.
Al fin llegue a Jama, ya estaba en los 4.425 metros de altura, cargue nafta nuevamente en el tanque y en el bidón.
Hice los trámites en aduana y migraciones y seguí viaje, ahora empezó mas frío todavía, encontré sectores con nieve, por suerte no había hielo en la ruta.
Una vez superada la frontera empieza una pendiente de casi 70 Km., es un tobogán con curvas que hay que transitar cuidadosamente.
Cada varios Km. hay salidas de emergencia preparadas para los camiones que se quedan sin freno. Hay que andar con mucho cuidado, porque la pendiente es tan pronunciada que
los vehículos toman mucha velocidad. Conviene ir frenando con el motor, porque los frenos se recalientan.
Llegue a San Pedro de Atacama, del lado Chileno, donde nuevamente tuve que hacer los trámites de Aduana y migración.
Seguí viaje para llegar a Calama, con un clima totalmente distinto, con mucho sol y calor.
Lamentablemente me agarro la noche llegando a Calama, y empezó una nueva aventura - conseguir hotel.
Tenía un par de hoteles cargados en el GPS, pero todos estaban ocupados.
Después de recorrer no menos de cuatro conseguí uno por 25.000 chilenos (más o menos 50 dólares), me dieron una habitación desastrosa, con ventana a una galería interna cerrada.
Salí a buscar dinero a un cajero, ya que no aceptan tarjeta de crédito, comí algo en un barcito, guarde la moto en un estacionamiento y me fui a dormir muy cansado.
Mañana me espera una etapa más corta y no tan fatigosa.

Miércoles 4 de mayo
Desayuné en el hotel, fui a buscar la moto, hice los controles de rutina y a las nueve y media salí rumbo a Tocopilla con destino final a Iquique.
Para ir a Iquique hay dos rutas, yo elegí ir por Tocopilla (costa del Pacifico) y de allí tomar el camino costero de 240 Km. hasta Iquique. Esta ruta es un poco más larga que la otra, pero evita seguir transitando por el desierto que se hace muy pesado. La única ventaja que tiene la ruta del desierto es que como ni bichos hay, no se te ensucia el casco ni el parabrisas.
Tanto la moto como yo estamos en condiciones. A la moto la cuido mucho, no la paso de 110 Km. /hora, para no exigirla demasiado, teniendo en cuenta la cantidad de Km. que vamos a recorrer.
Salí de Calama con ropa más liviana y sin el chaleco calefactor, tenia que seguir cruzando el desierto. El cielo increíblemente limpio tan celeste como nunca antes lo vi,
todo trascurrió normalmente, hasta que el camino termina en una montaña desde donde se ve Tocopilla. A partir de allí la ruta se convierte en un tobogán con una vista hermosa del Océano Pacifico y el puerto de Tocopilla.
Los barcos de gran porte están casi al alcance de la mano, en esta zona a cien metros de la costa la profundidad es de 500 metros, claro es la continuación de la cordillera dentro
del mar.
Cuando estoy entrando en el pueblo (22.000 habitantes) me abro el casco y escucho un ruido en la rueda trasera que no me gusta nada. Paré en una estación de servicio para ver de que se trataba, y ni bien me pongo a revisar la moto aparece un motoquero de Antofagasta con intención de ayudarme. A esta altura yo ya había detectado que se había roto un rodamiento de la rueda trasera. Le pregunto si alguien podría arreglarlo en Tocopilla y me dijo que no, que me convenía ir a Iquique. Inmediatamente tomo su celular y se comunicó con un amigo suyo de Iquique pidiéndole que me esperara para resolver el problema.
Resignado arranque despacito hacia Iquique (235 Km.), pero de inmediato me di cuenta que era imposible llegar con la moto en ese estado, seguro que me quedaba en el camino. Así que decidí volver y tratar de arreglarlo en Tocopilla, allí empezó la aventura de buscar quien me ayudara a cambiarlo, yo podía hacerlo pero no tenía las herramientas necesarias.
Después de indagar y dar vueltas di con una gomería (vulca le dicen los chilenos). La gomería impresentable, piso de tierra y cuatro chapas formaban el taller, el dueño motoquero le dicen Rambo y lo conocen todos en el pueblo.
Tocopilla fue destruida en noviembre de 2007 por un terremoto, y aun esta en reconstrucción.
A todo esto ya eran las 3 de la tarde, esto se demoraba, así que decidí hospedarme en un Hotel que estaba en la esquina de la gomería.
Sacamos el rodamiento roto, y Rambo salio a comprar el repuesto, dejándome a cargo de la gomería. Finalmente apareció con un repuesto "chino", era lo único que había, y a las cinco de la tarde la moto ya estaba armada.
Esto ocasionó que me atrasara un día en mi plan de ruta.
Me fui al hotel, luego al centro a hablar por teléfono a Mar del Plata.
Cuando regresaba había algo extraño que no me cerraba, hasta que me di cuenta, era la caída del sol en el Pacifico, un espectáculo maravilloso, con un cielo totalmente limpio. Claro no me encajaba porque en Mar del Plata lo vemos salir del mar.
Me fui a dormir, hoy estuvo un poco difícil, mañana será otro día

Jueves 5 de mayo
Antes de arrancar hacia Iquique, pase a saludar a Rambo, le saque un par de fotos y partí hacia Iquique.
El viaje a Iquique por el camino de la costa fue una buena elección, el camino costero copia la costa del Pacifico durante los 240 Km. de recorrido, en el trayecto se ven gran cantidad de caseríos de pescadores.
Tuve oportunidad de hablar con uno que se dedica a bucear en las partes menos profundas, llega hasta 10 metros de profundidad sin equipo, solo con el traje de neoprene, captura los "locos" y otros clases de mariscos.
Los locos son unos moluscos de caparazón muy duro (concha), y para poder comerlos los ponen dentro de una cámara de auto y los golpean para romperlos (los dejan locos)
Viaje un poco intranquilo por la calidad del rodamiento conseguido (era lo único disponible), pero la rueda no hacia mas ruido, todo andaba bien, pasado mediodía llegue a Iquique.
La entrada a Iquique es similar a la de Tocopilla la ruta viene bajando la montaña y abajo está la ciudad.
Iquique es una ciudad muy grande, con playa, a diferencia de Tocopilla, y tiene una zona franca (Zofri) le dicen los chilenos, hay de todo y de todos los gustos, autos, motos, electrónica, herramientas de todo...
Aproveché y compre una cámara de fotos nueva la que tenia estaba fallando.
La búsqueda de hotel, una nueva odisea, recorrí unos cuantos pero ninguno con cochera, hasta que al fin conseguí uno con lugar para la moto.
Lo contrate sin ver la habitación (error), no tenían single, así que me dieron una doble, al precio de la doble.
Cuando vi la habitación no lo podía creer, me hizo acordar a los hoteles de utilería de Holywood, el frente y la recepción muy buenos, la zona de habitaciones un desastre, todo de cartón. Pensé si se prende fuego acá no queda nada ni nadie. Igual decidí quedarme, no tenía ganas de buscar más.
Cuando quise abrir la canilla de agua caliente giraba todo, el desagüe sin rejilla, una sola luz la del techo, el colchón seguro que lo había usado un oso, porque me acosté y llegue al piso, etc. me dio tanto asco que ni siquiera use el baño.
Guarde la moto, me fui a la Zofri en un colectivo (le llaman así a los taxis compartidos entre 4 pasajeros), los otros son buses, compré la cámara y me volví al hotel.
Como no tenía ganas de salir decidí cenar en el mismo hotel.
Restaurante en 4to piso decía el cartel que anunciaba el menú del día. Pregunte donde esta el ascensor? el portero me dice en la fabrica!, evidentemente no había, tuve que subir los cuatro pisos por la escalera.
Cené y me fui a dormir.

Viernes 6 de mayo
El desayuno lo servían en el restaurante. No tenia ganas de subir los 4 pisos, así que me fui con intenciones de desayunar en el camino. En la etapa de hoy debo llegar a Tacna (Perú), previo paso por Arica (Chile).
La distancia hasta Arica, ultima ciudad chilena antes de la frontera es de casi 300 Km., lo que significa que no llego con el tanque de nafta.
Tenia que reponer en Pozo Almonte, a 40 Km. de Iquique, cuando llego al cruce con esta ciudad, consulto el GPS y me indica que en Huara, 30 Km. mas adelante hay combustible, así que sigo para cargar allí.
Le indico al GPS que me lleve a la estación de servicio faltaban 1000 metros
y no se veía ninguna gasolinera, seguí esperanzado hasta donde me indico el navegador. Donde el GPS me indicaba que estaba la estación solo había un montón de basura y ningún Grifo como le dicen ellos. (Conclusión no siempre el GPS es exacto)
Con este panorama no me quedó otra alternativa que regresar 30 Km. a Pozo Almonte a cargar combustible.
Al fin llegue a Arica, tenia que comprar los formularios de Aduana y Migración para presentar en la frontera que estaba 35 Km. mas adelante (menos mal que tenia el dato porque en la frontera no hay formularios)
En uno de los controles de la ruta me encontré con José Luis, un amigo de Mar del Plata, que venia en moto desde Cusco, cuando le pregunte donde estaba el otro que viajaba con el, me comentó que se había comido una curva y que fracturado lo tuvo que enviar por avión a Buenos Aires.
En los caminos de montaña con tantas curvas y contra curvas, donde perdes un instante la concentración seguro tenes un accidente.
En el control fronterizo me demoré casi 2 horas, increíble la lentitud de los funcionarios Peruanos.
Allí conocí a una pareja, un Cordobés y una Colombiana, mientras esperábamos que nos despacharan (casi 1 hora cada uno), nos contamos nuestros derroteros. Ellos iban a Bogotá-Colombia.
Llegue a Tacna, conseguí un lindo hotel 3 estrellas con cochera, a 3 cuadras de la plaza, por 22 dólares, nada que ver con la basura de Chile.
Camine un rato por el centro y la Plaza de armas, fui a cenar y a dormir.
Mañana voy hasta Arequipa, aun me quedan 1000 Km. Para llegar a Cusco.
Ah! Me olvide de comentarles que en Tocopilla, Iquique y Arica no llueve nunca, los techos no están preparados para resistir una lluvia, ni siquiera los edificios nuevos tienen las lozas impermeabilizadas. Si algún día llueve –me dijo un chileno- se hace un desastre.


Sábado 7 de mayo
La meta de hoy es llegar a Arequipa, es una etapa corta de

aproximadamente 380 Km.
Como no tengo apuro desayune tranquilo, revise la moto, engrase la cadena y salí a la ruta.
La ruta transita por zonas desérticas, no tanto como las chilenas, pero casi no hay vegetación, el camino trascurre entre medanos y montañas, pero por suerte no hace demasiado calor, hay que estar muy atento a la ruta, a veces ocurre que los médanos invaden parte del asfalto, o que hay desprendimientos de la montaña, que te cierran el paso y se hace difícil maniobrar.
El problemas más angustiante es la falta de combustible, nadie informa con claridad donde esta la próxima estación de servicio, en Perú y Chile todos hablan de horas de viaje, pero no te saben decir cuantos Km. hay para ir de un lado a otro.
Lo conveniente es cargar combustible donde haya, tratando de que el tanque no se vaciara. Por otra parte la nafta especial (95 octanos) casi no existe, es difícil encontrar la de 90, y muchas veces tuve que cargar de 84 octanos.
Llegue sin problemas a Moquegua, con bastante calor, en una estación de servicio que estaba sobre la ruta pude lavar la moto, la pobre estaba muy sucia por el diluvio del primer día, también pude refrescarme un poco.
A la salida, al lado de un control caminero había un puesto de venta de frutas, y aproveche para comerme un par de bananas (primera fruta que como desde que salí de Mar del Plata)
Cuando me quise acordar eran las cuatro de la tarde y ya estaba llegando a Arequipa.
Nuevamente la tarea de buscar hotel. Tuve mucha suerte y encontré uno de tres estrellas céntrico, recientemente inaugurado por USD 56, donde me permitieron guardar la moto.
Arequipa es una ciudad que me encantó, es muy colonial y el centro histórico esta perfectamente conservado, el hotel donde yo estaba era una vieja casona espléndidamente restaurada.
Camine un rato por el centro, fui a cenar y regresé al hotel.
Mire un rato de TV y me dormí.
El desayuno buffet lo servían a partir de las 7hs, pero como yo quería salir a las 6hs tuvieron la gentileza de preparar una vianda que consumí antes de partir.


Domingo 8 de mayo
Hoy tengo que llegar a Cusco, son 628 Km. con mucha montaña.
Arequipa esta a 2335 metros sobre el nivel del mar, tengo que subir hasta casi 4600 metros, y luego bajar a Cusco hasta los 3800 metros.
Como lo tenia planeado, a las 6 de mañana ya estaba recogiendo mi merienda (acá amanece 5.30 hs, y a las 17.30 hs ya es de noche).
Cargue la moto, y 6.15 hs ya estaba saliendo a la ruta, los primeros kilómetros subiendo montaña, como en casi todas las ciudades anteriores, a la salida pare a sacar unas fotos de la entrada a Arequipa, y de inmediato se me acercaron tres Peruanos, que no me gustaron nada, así que guarde la maquina y me fui rápidamente, tan rápido que a los pocos metros me di cuenta que no tenía la funda de la máquina, por lo que volví y la encontré al borde de la ruta.
Al borde del camino y sobre la montaña empezaron a verse arbustos con flores azules y amarillas con un perfume increíble, tan lindo que aspiraba profundamente para no desperdiciarlo. Ese es uno de los privilegios que tenemos los motociclistas, sentimos y vivimos todo lo que nos rodea, situación que no pueden disfrutar los que viajan enlatados (automovilistas).
Después de hacer unos Km., en una curva, en plena montaña, vi algo tirado que me llamó la atención, frene unos metros más adelante para ver de que se trataba, me baje de la moto, y cuando vi que era un monito de juguete, parecido al mono que le gusta a mi nieto, lo levanté, y ahora lo llevo como mascota abrazando el manubrio de la moto.
En una de las paradas que hice, en un mirador, al lado de la moto había un guante roto y a su lado un montón de monedas, que alguien había perdido, y que por supuesto levanté.
Mas adelante me llamo la atención ver una bicicleta solitaria tirada al lado de la ruta, pero después me di cuenta que no estaba sola, el dueño, un habitante de la zona, había parado a hacer sus necesidades mayores, y lo estaba haciendo con su trasero enfocado a la ruta. Si no fui claro estaba cagan... con el cul... mirando la ruta (lastima que no pare a sacarle una foto).
Me estaba acercando a una población, cuando de lejos, sobre la ruta vi algo que parecía un montón de ropa tirada, sin embargo al acercarme descubrí que era una persona caída mitad sobre la ruta, mitad sobre la banquina, no se si era un hombre durmiendo su borrachera o algún accidentado, los autos lo esquivaban y nadie paraba, yo también hice lo mismo.
En determinado momento me di cuenta que había hecho bastante mas de 100 Km. y aun no había encontrado donde cargar combustible, por lo que le hice señas a un auto para preguntar donde había, y me dijo que a unos 500 metros de allí podía cargar.
A 500 metros sólo había un rancho, que no se parecía nada a una estación de servicio, no obstante paré, baje y golpee mis manos, hasta que salio su morador, quien de inmediato se presento muy amablemente. Soy Jara en que puedo servirlo señor, me dijo. Cuando le explique que buscaba gasolina, me indico a lo lejos un bar donde la vendían. El hombre tenía muchas ganas de hablar, me contó un poco su vida, la falta de agua, la escasez de trabajo, el desinterés de los gobernantes, etc. Le agradecí su atención y me fui acompañado por los perros.
Llegue al bar/restauran, estaba abierto, empecé a golpear las manos y nadie respondía, abrí una puerta y se asomo una Coya que estaba lavándose la cabeza, le pregunte por la nafta y me dijo que la esperara, al rato vino con una toalla en la cabeza, un bidón y una medida, me cargó un par de galones, pagué y me fui. (En Perú se manejan con galones).
Todo siguió normal, pero avanzando muy despacio, un poco por la montaña y la subida prolongada de la ruta y además por la calidad del combustible que cargaba, aunque la Transalp nunca se quejó.
De pronto llegué a Juliaca, paré en la primera estación de servicio que vi y solo tenían gasolina de 84 octanos, mas adelante la situación se repitió, hasta que en una de ellas me indicaron que gasolina de 90 octanos podía encontrar únicamente en el centro. Hacia allí me dirigí.
Difícilmente pueda encontrar palabras para describirles lo que viví, ya me habían hablado de Juliaca diciéndome que era un pueblo del Far West.
Buscando el centro para encontrar el Grifo con 90 octanos, el GPS me llevo directo a un mercado de ambulantes que tenia instalados puestos que ocupaban casi todo el ancho de la calle. En el centro de la calle había dos hileras de puestos y dos mas sobre los bordes de cada vereda, con lo cual se hacia imposible circular. Por supuesto todo lleno de gente, era domingo y encima Dia de la Madre, todo el mundo al mercado.
Además de la gente que se cruza sin mirar ni importarles nada, están los miles de mototaxi, y bici taxi que circulan de un lado para otro, sin importarles las manos de circulación, ni ninguna regla de transito. Eso si permanentemente hacen sonar la bocina para abrirse paso.
Las motoTaxi son motos de baja cilindrada, tipo triciclo, donde los pasajeros van sentados detrás del conductor en una cabina cerrada, en cambio en la bici taxis el que pedalea van atrás y los pasajeros adelante en un canasto abierto. Ambos tienen similar tarifa.
Como no les importa nada y están acostumbrados a manejarse de esa manera te tiran el carro a cada momento, y si no te corres te esquivan.
Como yo me encerraba cada vez mas dentro del mercado, y no tenia una salida, me baje para dar vuelta la moto y huir, cuando ya estaba subido para arrancar, una bici taxi cargada con dos coyas me chocó, por suerte el golpe fue contra las valijas y no le hizo nada a la moto.
Al fin conseguí combustible de 90 octanos y salí rápidamente a la ruta para hacer el tramo final (360 Km.) hasta Cusco.
Hasta acá, salvo los primeros Km. transitados desde Arequipa, seguía la ruta desértica. El paisaje empezó a cambiar una vez superada la altura máxima de 4600 msnm, a partir de allí se veían las montanas con más vegetación y verde, incluso con algunos sembrados.
Faltando unos 240 Km. para llegar a Cusco, pasé por varios pueblitos muy coloniales, que me hicieron acordar a los pueblos de la campiña francesa y española (muy lindo).
Al fin llegué al arco que indica la entrada a la ciudad de Cusco. Este arco está a 17 Km. del centro histórico y la plaza de armas.
El transito en dirección a Cusco se movía a paso de hormiga, era un auto pegado a otro, por suerte con la moto se puede avanzar mas rápido cambiando de mano y aprovechando los huecos que dejan los coches, no obstante ello llegué a Cusco cerca de las 18 hs., ya era de noche.
Como tenia hotel reservado fui directamente a el, entre la moto y baje mis cosas.
A la noche después de cenar fui al Norton Púb., un lugar cuyo propietario es un Ingles motoquero, a este Púb. concurren todos los que llegan en moto a Cusco.
Pedí el libro de visitantes, donde se registran los que llegan en moto, deje mi mensaje, me tomé un par de Pisco Sour y me fui al hotel.
Me tiré en la cama bastante cansado, llegué a la mitad del viaje, recorrí algo más de 4.500 Km., hace 10 días que inicié el viaje, estuvo bastante entretenido, tuve algunos problemas menores que gracias a Dios pude resolver, la moto se portó de maravilla.
Mañana llega mi señora, la voy a esperar al aeropuerto, y estaremos algo más de una semana en Cusco, haciendo las excursiones habituales.
El lunes 16 inicio el regreso, por una ruta distinta, a través de Bolivia, voy a cruzar el lago Titicaca en balsa y… después les cuento.

Lunes 9 al domingo 15 de mayo
Con M. Elena nos dedicamos a recorrer los mas importantes yacimientos arqueológicos de Cusco (el ombligo del mundo). A mi me vino muy bien porque sirvió para desasnarme un poco y ampliar mis conocimientos sobre la cultura Inca.
Es increíble que un grupo pequeño de españoles hayan logrado destruir un imperio de millones de personas, de una cultura asombrosa, que se extendía desde norte argentino hasta parte de Ecuador.
Contratamos un tour para ir a la ciudadela de Machu Pichu, previamente recorrimos el Valle Sagrado, y al finalizar el tour, en vez de regresar a Cusco nos dejaron en Ollantaytambo, donde tomamos el tren panorámico hacia Aguas Calientes.
Durante dos noches estuvimos en Aguas Calientes (el pueblo de Machu Pichu, desde allí hicimos la excursión a la ciudadela, que esta ubicada 400 metros mas arriba que el pueblo. En Machu Pichu estuvimos casi todo el día, ese lugar tiene una energía especial difícil de describir.
Maria Elena quería ver el amanecer en Machu Pichu, para eso nos levantamos cuatro y media de la mañana, tomamos uno de los primeros buses para subir, pero no pudimos ver la salida del sol porque estaba nublado. Recién a media mañana se despejo totalmente.
El viaje desde y hacia Cusco se hace en tren o por el camino del Inca (4 días caminando). El tren muy confortable tarda poco menos de 2 horas en recorrer 47 Km. Lo hace muy despacio y para bastante seguido para dar paso a trenes que vienen en sentido contrario, ya que hay una sola vía.
En Cusco recorrimos caminando todos los barrios y lugares con vestigios Incas y Coloniales. Hicimos un citi tour, visitamos varios museos, la casa de Garcilazo de la Vega, la catedral, el barrio San Blas y un espectáculo de danzas nativas.
Disfrutamos mucho de la Plaza de Armas, estaba a media cuadra de nuestro hotel.
La ciudad está llena de extranjeros, tenemos tarifa diferenciada con respecto a los nacionales en todos los servicios turísticos.
El boleto turístico a nacionales cuesta 70 soles, a extranjeros 126 soles.
Me sorprendió el tamaño de Cusco, lo hacia mas pequeño, sin embargo es la tercer ciudad en tamaño de Perú, después de Lima y Arequipa.

Lunes 16 de mayo
Hoy a las 7 de la mañana después de subir a Maria Elena a un taxi con destino aeropuerto, inicie el regreso a M. del Plata, por una ruta distinta a la de ida.
La idea es volver por Bolivia, a través del lago Titicaca, llegando a Copacabana, primera ciudad Boliviana.
Anoche por TV, vimos que había paro con cortes en varias de las rutas de Perú, y casualmente cortaban por donde yo tenía que pasar.
Hoy lo comprobé personalmente, estoy varado a 32 kilómetros de Copacabana (Bolivia), aun en territorio Peruano.
Pude sortear varios de los cortes, pero no me animé a seguir por miedo a que me agarre la noche, y me quede sin combustible ni donde dormir, así que ahora estoy en Pomata un pueblo de montaña con una vista espectacular del Titicaca, en un alojamiento Municipal impresentable, por 5 dólares, es lo único que hay.
Para que se den una idea, el baño no tiene agua corriente, ni mucho menos caliente, todos los artefactos son modernos, pero el inodoro funciona a baldazos, el agua se saca de un tambor de 200 litros que esta al lado del inodoro. El lavatorio muy moderno no tiene canillas, pero si desagüe (de terror)
Los cortes de ruta no son como los de Argentina, acá tiran piedras y botella rotas en la ruta, y cada tanto atraviesan postes de cemento en el camino, para que no pueda pasar nadie.
El último que superé fue con la ayuda de unos muchachos que me ayudaron a empujar la moto, ya que habían echado tierra sobre la ruta con camiones volcadores, y el camino estaba entre la montaña y el precipicio. Ese paso fue muy peligroso, realmente me asuste, si hubiera resbalado caía al precipicio de 80/100metros junto con la moto.
Como les dije, estoy a 32 Km. de la frontera con Bolivia y no puedo seguir.
Mañana decidiré que hago, porque acá no se sabe cuanto puede durar este bloqueo.
De última daré marcha atrás y volveré por Chile.
Tranquilos, que yo estoy muy bien.

Martes 17 de mayo
El alojamiento está completo, incluso hubo gente que durmió en colchones tirado en el suelo. Todo el mundo quiere llegar a destino buscando soluciones alternativas, algunos tomen botes que los trasladan a través del lago a otras localidades, otros buscan caminos secundarios.
Yo me hice amigo de un peruano que esta en mi misma situación, también para en el alojamiento, el viene de Lima y quiere llegar a La Paz, viaja en Bus, pero al estar los caminos cortados los últimos kilómetros los hizo caminando, o en una mototaxi. Ahora estamos esperando a un Pomateño que tiene una moto-taxi, a quien le pedimos que nos guíe a Yunguyo (frontera) a través de caminos alternativos evitando los cortes de ruta. Quedo en averiguar la posibilidad de eludir los cortes y contestarnos.
Espero que esta sea la solución, porque el conflicto no se supera y ya lleva una semana desde su inicio.
De todas formas ya he decidido no volver por Chile, porque tendría que volver por caminos que también están cortados.
Finalmente nuestro posible guía se comunico con nosotros y nos dijo que era imposible llegar a la frontera, que no nos podía guiar.

 

 

 

Vamos con Ricardo, que está por ingresar a Bolivia,

y veamos las fotos

 



 

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